
El clima afecta al bosque y determina donde se desarrollará y que especies lo habitarán. Simplemente, los bosques no pueden existir donde no hay suficiente precipitación o donde las temperaturas son excesivamente bajas: estas áreas son ocupadas por el desierto y la tundra. El clima es la razón por la cual los árboles de abeto no crecen en la Amazonia, y por la cual los jaguares no viven en los bosques boreales.
El clima de la Tierra está siempre cambiando pero, en el pasado, lo ha hecho lentamente, permitiendo que los bosques se adapten a esos cambios. Y así como el clima afecta al bosque, también el bosque, hasta cierto punto, afecta el clima.
La diversidad climática ayuda a crear diversidad en el bosque. Debido a las grandes variaciones, dependiendo de la localidad, en la temperatura anual promedio, precipitación y duración de la estación de crecimiento, los tipos de plantas y animales también varían.
Sin embargo, habrá menos diversidad en un bosque dado mientras más días hayan que sean demasiado secos o demasiado fríos para el crecimiento de las plantas, o mientras más "extremo" sea el clima. En cualquier área donde ocurran grandes fluctuaciones en la temperatura y/o la precipitación, la diversidad será limitada. Esto se debe a que simplemente pocas especies pueden hacer frente a tales condiciones.
El bosque afecta al clima general, además de los microclimas. Las copas de los árboles amortiguan la caída de la lluvia que llega al suelo del bosque y evitan que las plantas pequeñas sean aplastadas por el peso de una fuerte nevada. El vapor de agua se evapora de las hojas de los árboles, contribuyendo a los niveles de humedad en el área. La sombra de los árboles ayuda a evitar que la nieve se derrita muy rápidamente y que provoque inundaciones durante la primavera.
Los bosques mantienen temperaturas frescas en el suelo y protegen del viento. Sin este impacto del bosque sobre el clima, muchas especies no pudieran persistir.
Las grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) que las actividades humanas están liberando hacia la atmósfera están afectando el clima global. Los bosques pueden ser extremadamente importantes para la reducción de los niveles del dióxido de carbono, ya que los árboles lo toman del aire y lo retienen en sus tallos, hojas y raíces.
Los árboles, y la mayoría de las otras plantas, capturan el dióxido de carbono durante la fotosíntesis y lo usan para producir moléculas orgánicas. Pero si el rápido cambio climático mata los árboles de los bosques, se liberará más dióxido de carbono justo cuando ya están aumentando los niveles atmosféricos de dicha molécula.
Debido a que los bosques atrapan dióxido de carbono y liberan oxígeno, ellos han sido un factor importante en el desarrollo del clima global. En un tiempo, virtualmente no había oxígeno libre en la atmósfera; ahora, varios miles de millones de años después, el oxígeno constituye el 21% de la atmósfera y no podemos vivir sin él.
Fuente: jmarcano
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